Amigos de la Montaña del Porma

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Domingo 25 de Marzo de 2012

La Virgen que nos toca


Había quedado en una entrada anterior en este temario, de escribir sobre la fecha de llegada de la imagen de la Divina Pastora a Lodares. Lo hago ahora, una vez ordenados mis desorganizados apuntes sobre cosinas de allí, y sólo con la intención de dejar constancia de lo que yo conozco al respecto, por si alguien tiene curiosidad en saberlo.

Veamos:

Don Benito Rodríguez Fernández (Sacerdote natural de Lodares), en su libro titulado “Recuerdos con cariño” nos cuenta desde su residencia en la Argentina, la vida del pueblo tal como él la conoció en el último tercio del s. XIX, y escribe que la Pastora llegó en el año 1892, poco más o menos.

Por otra parte sabemos qué, el 29 de marzo de 1902, don Lorenzo González Hurtado, entonces cura Párroco de Lodares, enviaba escrito dirigido al Sr Obispo de León, pidiéndole permiso para bendecir la imagen y para hacer la obra del altar y camarín (sin coste para la Iglesia), en un terreno dentro de ésta destinado hasta entonces a osario. Su petición fue informada favorablemente por el Arcipreste, don Joaquín González, Párroco de Vegamián, quién recibió la conformidad a todo ello fechada en León el 2 abril 1902.

Esa obra del camarín y altar debió iniciarse de inmediato, y fue inaugurada el dos de agosto de 1903. De ello se hizo eco el periódico “El Mensajero Leonés” de fecha cuatro de agosto, quien publicaba un articulo informando de ”...la celebración de la función de la Divina Pastora en Lodares. Siendo la primera vez que se hace, el Párroco don Lorenzo González no ha perdonado medio para que fuese una función de primera, lo cual no solía haber en esta montaña. En presencia de frailes Capuchinos, de curas de las parroquias limítrofes y del público del pueblo y alrededores, corrieron la cortina para descubrir el camarín donde está la preciosa imagen...”

El 22 de julio de 1919, otro Párroco de Lodares, don Eulogio Casquero, pedía autorización al Sr. Obispo para procesionarla, permiso que le fue concedido el 24 de julio.

La imagen, como todos sabemos, está hecha en escayola sobre base de madera y no tiene valor artístico alguno. Sí tiene el referente espiritual para las gentes de Lodares y otras muchas de la zona como suele ocurrir con tantos Santos. En su parte de escayola, da unas medidas aproximadas de 1,35 m. de alto con un perímetro máximo de 2,2m, y su base de madera es de 0,15 m de alzada, siendo su peso, estimado, de 80 kgs.

Aunque tenía y tiene unas andas de madera, cierto es que nadie recuerda verla procesionar, tan siquiera oír que se hubiese hecho, cosa por otra parte lógica, pues su peso no parece el más apropiado para ello, por lo qué es posible que la pretensión de don Eulogio Casquero pronto haya quedado en el olvido.

Don Daniel Reyero, cura de Lodares entre 1921-1939 aproximadamente, escribe en un artículo publicado en La Crónica de León de 23 agosto 1924, que “ la imagen fue donada por doña María González, hermana del que fuera rector de Valderas, don Félix González, conocida con el sobrenombre de 'la Monja.”

La Monja, había nacido en Lodares el 3 de septiembre de 1843 falleciendo el 26 de abril de 1912. Era hija de Martín González de Reyero y María García de la Vega, y fue ella quien donó igualmente las imágenes de la Dolorosa, el Nazareno y San Francisco de Asís.

Pero, ¿cuándo llegó entonces la Pastora a Lodares?

Parece lógico pensar que fue en el transcurrir del año 1902, cuando don Lorenzo solicita sus permisos, apoyándonos en lo siguiente:

Primero: puede que a don Benito Rodríguez se le fuese el lápiz de los cálculos cuando escribió su libro, pues se ve que no tenía muy clara esa fecha al afirmar que llegó en 1892, más o menos. Más o menos, ¿cuánto?

Segundo: teniendo en cuenta lo escrito en el Mensajero Leonés, está claro que la imagen no llevaba mucho tiempo en el pueblo ese día de la función de agosto de 1903, por eso todo el mundo estaba expectante por verla, porque no la habían visto nunca. Si llevase diez años allí, ya estaría más que vista y lo de correr la cortina del camarín poca expectación iba a despertar.

Y Tercero: no parece lógico pensar que llegase en 1892 y no fuese bendecida hasta 1902. Lo suyo, digo yo, es que recién llegada la bendijesen, no esperar diez años para hacerlo.

Bueno, pues es todo cuanto yo sabía y quería contaros de la D. Pastora, y aunque no soy muy santero y mi fe ante estos símbolos ha quedado reducida a momentos muy puntuales que nada tienen que ver con el resto de mi vida, si reconozco que es ante ella cuando noto que algo me toca por dentro, seguramente porque florecen emociones y recuerdos de la niñez. Y lo ocurrido recientemente, me ha dejado muy claro que ese sentir, cada uno a su manera, está presente en todos nosotros, incluso, entre gentes de los pueblos del entorno.